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jueves, 5 de febrero de 2015

es zaragoza: El PSOE y la cadena perpetua ¿quien necesitaba más...

Vuelvo a poner el artículo que ha escrito mi amigo Antonio Angulo 

El PSOE y la cadena perpetua ¿quien necesitaba más la foto?

¿Cómo se puede prestar apoyo, ni siquiera condicionado, a la regresión más grave producida en cuarenta años en materia de derecho penal en el Estado español? 
No existe justificación alguna para que un gobierno democrático y en un Estado con una concepción garantista del procedimiento criminal (consecuencia directa de años sin garantías jurídicas en los procesos penales, sobre todo los vinculados a “infracciones” sociopolíticas), apruebe en pleno Siglo XXI la implantación de la cadena perpetua para determinados delitos.
El mandato recogido en la propia Constitución (Art. 25.2  "La penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientada hacia la reeducación y reinserción social…"), es claramente contrario a tal supuesto y, con  la excusa de unos hechos injustificables y condenados por todos, el PP cuela de rondón y con el apoyo del ingenuo, o no tanto, Jefe de la Oposición provisional, a la sazón líder de un PSOE en descomposición, dicha condena.
En un Estado en donde la criminalidad tiene uno de los índices más bajos de todos los países de nuestro entorno, la autoritaria derecha gobernante no ceja en su empeño de promover leyes represoras y, en este caso concreto, establecer una condena inútil e inhumana que, en ningún caso va a  cumplir la función reeducadora y reinsertadora señalada en la Norma Suprema.
Hablar de cadena perpetua como respuesta a los atentados yihadistas de Paris, si no fuera por lo serio que es el tema, nos puede sonar a chiste malo.  ¿Qué efecto puede tener dicha condena ante elementos terroristas para los que su ideal de vida es su propia muerte?  A no ser que el objetivo sea otro más espurio e inconfesable o simplemente sea una pose ante la población ávida de inconsciente instinto de revancha. 
La verdadera eficacia en este terreno se encuentra actuando desde los países occidentales con otra mentalidad hacia los países de origen y, como eso vemos que nuestros mandatarios no son capaces de hacerlo,  habrá que aumentar la inversión en prevención, dotando de medios materiales y humanos a los investigadores y a la propia Administración de Justicia, no legislando al dictado de los hechos, los sentimientos o por la imposición de instancias externas.
Ante tan bárbaro desatino, más propio de sociedades cobardes y enfermas, que de sociedades civilizadas y modernas, un PSOE desnortado vuelve a dar cobertura a un gobierno que en pocos días puede estar entre las cuerdas y que está intentando en todos los ámbitos ir dejando las cosas atadas y bien atadas. Ellos sabrán, pero así no me extraña que sus militantes vayan llamando a las puertas de otros partidos.
 ¿Acaso el Sr. Sánchez ha recibido alguna carta como su conmilitón Sr. Zapatero en 2010, que le ha obligado a firmar semejante fiasco? ¿Cuál ha sido la contrapartida? Pues que sea transparente e informe a la ciudadanía. También podía haber solicitado opinión a su sabia y digna militancia y seguramente hubiera tenido que optar por dimitir.
Quizás a alguien tan poco informado como un servidor, se le escape algo en todo este teatro del absurdo en el que se está convirtiendo la política palaciega de los que de verdad deciden, ya que de lo contrario, la actuación del PSOE es, digamos, extraña y, en todo caso, suicida, pero, ya digo, ellos sabrán…
Antonio Angulo Borque

lunes, 19 de enero de 2015

No es guerra de civilizaciones, es batalla de incívicos.



Quiero hoy compartir un artículo que ha escrito un buen amigo en el blog "eszaragoza" a raiz de los acontecimientos de París con la matanza de los dibujantes de Charlie Hebdo y de los clientes del supermercado judío.

Es difícil escribir en este momento algo diferente o innovador a lo mencionado en los ríos de tinta que se han desparramado por todo Aragón y por todo el mundo, tras los terribles atentados yihadistas perpetrados en París. No hay palabras para describir el dolor intenso del corazón de un ser humano ante tamaña barbarie, como no puede haber palabras ante cualquier hecho violento realizado sobre inocentes. El ataque contra la libertad de expresión, masacrando a dibujantes y periodistas, a algunos nos deja impactados, noqueados, pero para otros, puede ser la excusa perfecta para ahondar en la represión y control de la ciudadanía.
El miedo que los violentos han querido implacablemente esparcir sobre la sociedad francesa y por extensión sobre la occidental, tiene un doble efecto, en primer lugar y como primeras víctimas, ha sido otro aviso más a  los propios seguidores de la religión islámica, a los que pretenden amedrentar para que no caigan en la desviación de "su Corán" ante las "provocaciones occidentales" y, en segundo lugar, es una amenaza sobre todas las ciudadanas y ciudadanos, menospreciando su dignidad y el derecho a la vida.
Deberíamos preguntarnos a quién benefician estos actos, pregunta que, por los inmediatos hechos posteriores, manifestación incluida (curiosa foto), y la determinación y rapidez con la que las autoridades mundiales se aprestar a regular restrictivamente el convivir ciudadano, se contesta por si misma. En la Unión Europea se lanzan planteamientos animosos para suspender uno de los derechos básicos de su Tratado, cual es la libre circulación por su territorio  de ciudadanos de sus estados miembros. Actuar y legislar en caliente, sin reflexión, nunca puede traer buenas consecuencias.
Además, como condimento sazonador de la violencia y, por sus propias peculiaridades nacionales, estos asesinatos reportan claros beneficios hacía los partidos xenófobos y extremistas del país vecino, así como a todo tipo de mentalidades integristas deseosas de la limpieza del diferente, derivada que nunca se puede descartar haya entrado dentro de los delirios de los terroristas islamistas, pues, "cuanto peor, mejor".
Está claro que a raíz de los atentados del once de septiembre de dos mil uno contra las Torres Gemelas en Nueva York, el mundo se ha vuelto, si cabe, más injusto y violento y, los conflictos provocados en Oriente Medio, han hecho crecer la sed de venganza en personas que nada tienen que perder, pues se lo han arrebatado todo (familia, bienes, trabajo…), considerando su propia existencia solamente en función del valor que le dan a su posible inmolación.  Algo contra lo que es difícil luchar con la fuerza bruta, desde una mentalidad occidental y sin despliegue de inteligencia y de lo que, me temo, tendremos que seguir hablando mucho en un futuro inmediato.
No es guerra de civilizaciones, es batalla de incívicos.
 

lunes, 15 de diciembre de 2014

¿Reforma de la Constitución? Se respeta cumpliéndola

Pongo un artículo que ha publicado un amigo, creo que puede ser de interés.

En el Código Civil de 1889, vigente en este Siglo XXI, se señala que "las normas se interpretarán en el sentido propio de sus palabras, en relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos, y la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas…"
Este mandato de aplicación de las normas jurídicas persiste inalterable en el tiempo, si bien y trasladándolo a la Constitución de 1978, nos lleva a determinar que, parte de la misma, queda vacía de contenido en su aplicación, ya sea por la mala praxis o por la pura inercia de las políticas interesadas, siendo papel mojado, por ejemplo, en cuanto al respeto de determinados derechos fundamentales; también en que la riqueza de país, sea cual sea su titularidad, esté subordinada al interés general; en el derecho a la vivienda digna y adecuada; en cuanto a la progresividad del sistema tributario; en el aseguramiento de la protección social de la familia y así un largo etcétera extenso de enumerar. Por no hablar de la sempiterna y nunca resuelta cuestión territorial.
En sus aspectos sociales, económicos y de protección de derechos, es una ley que sigue teniendo recorrido si hubiera intención de cumplirla, pues dentro de las limitaciones propias del contexto en que se aprobó y sus inherentes defectos, representó un avance histórico que ha sido mal calibrado por los nuevos adalides de la política, quienes no tuvieron que transitar por el período convulso de la Transición.
Por lo tanto, especialmente esta ley, se respeta cumpliéndola y después, transformándola y adaptándola a los constantes cambios producidos en sus treinta y seis años de vigencia por el natural devenir social, económico y territorial del paso del tiempo, de lo contrario, no servirá, y serán los propios hechos quienes se encarguen de su reforma.
                                            Antonio Angulo Borque
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