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lunes, 3 de diciembre de 2012

Los malos hábitos de juventud

Un artículo de
Manolo Saco 
en eldiario.es


Los malos hábitos son como las malas compañías, te llevan a la perdición sin que apenas te percates de la trampa y de sus consecuencias catastróficas. Por ejemplo, la gente se pregunta ahora, cuando a Rajoy ya no le queda por incumplir ninguna de sus promesas electorales, cómo es posible que los españoles hayamos permitido con nuestros votos, como ciegos impasibles ante el engaño colosal (coloxal) que se estaba representando ante nuestros ojos, que nos gobernase esa banda de incompetentes que nos martiriza cada viernes negro desde Moncloa a golpe de decreto.
Un grosero ministro de Educación (¡de educación!) del Opus Dei; un ministro del Ejército, antiguo vendedor de misiles y bombas de racimo; una ministra de Trabajo que en su vida se vio en la necesidad de patear la calle en busca de un trabajo; un ministro de Economía contratado en la misma banca que desató la crisis financiera mundial; un presidente de gobierno que exige austeridad a los ciudadanos, les baja las pensiones, abarata el despido, disminuye las prestaciones a los parados, elimina pagas extras y suplica a todos que suprimamos dos agujeros más del cinturón mientras él se reparte sin trabajar, por la cara, con un Registrador compinche, cientos de miles de euros anuales procedentes de una oficina de Registro en Santa Pola, de la que es titular...
Haber votado a una banda de salteadores del poder de semejante calaña solo se explica en que hemos perdido la visión, víctimas de nuestros malos hábitos de la adolescencia. No supimos verlo en su momento simplemente porque ya no podíamos, porque, sin saberlo, vivimos en un país de ciegos por culpa de nuestro pasado de adolecentes onanistas, como bien nos tenían avisados los curas: ese hábito pernicioso, ese vicio solitario que causa ceguera. Quizá por eso en el reino de los onanistas ciegos, como es España, el Borbón es rey. Saramago haría con esto una gran novela, pero yo es la única explicación que le encuentro.
La derecha, que es la que verdaderamente se preocupa por nuestra salud, ha decidido castigar nuestros malos hábitos con lo único que en verdad nos preocupa: el dinero. Si hay demasiados enfermos que ya han tomado por costumbre la absurda pretensión de curarse, que paguen su vicio, como los espermatozoides pagan con sus vidas el esfuerzo de llegar los primeros a fecundar el óvulo: alargan las listas de espera a los enfermos para que, en el camino hacia la consulta, vayan cayendo como espermatozoides débiles, estériles e improductivos en los que ya no merece la pena invertir un duro; y aquel que por fin llega a su destino, acabará pagando parte de las recetas para que así recuerde siempre que estar sano es un privilegio que supone un coste ímprobo para la sociedad.
Porque para privatizar la sanidad, para que el capital invierta en el sector, es necesario demostrar a los posibles compradores que nuestra salud es un negocio. Nuestra salud, que no nuestras enfermedades. No confundamos, compañero. Porque la sanidad en manos privadas es como las compañías de seguros: si das demasiados partes de incidencias, si consumes más de lo que pagas, eres un cliente indeseable al que hay que castigar. Suprimir puestos de trabajo de médicos y enfermeros en la sanidad pública, alargar las listas de espera, acortar las estancias hospitalarias, cobrar a los parientes acompañantes por hacer de enfermeros improvisados durante la noche, y encarecer los gastos farmacéuticos son los puyazos previos para dejar al toro de la sanidad pública perfectamente manso y cuadrado ante el matador del sector privado, que es quien se llevará nuestras orejas y nuestro rabo, con perdón.
Nosotros estamos ciegos, pero ellos, gente temerosa de dios que de niños no se tocaba ni para ducharse, conservan una vista envidiable, producto de su pureza. Y si no, a ver si no es visión de futuro la que goza el consejero madrileño de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty, cachorro de la FAES de Aznar, y por lo tanto un piadoso pensador. Provisto de su visión privilegiada, repasó ayer domingo las manifestaciones de miles de profesionales y usuarios de la sanidad que en un gran abrazo rodearon los hospitales públicos amenazados por las miras telescópicas privatizadoras del PP. Era un abrazo de la ciudadanía a una de sus conquistas democráticas más preciadas, la sanidad pública, universal y gratuita, para defenderla de sus depredadores, pero que el consejero de Sanidad de Madrid supo ver oportunamente (su dios le guarde la vista) como una “demostración de afecto a los hospitales... y a quienes trabajan en ellos”.
¿Estamos ciegos, o este chico es un imbécil de baba capaz de hacer bromas hasta con los muertos? ¿Lasquetty ve más allá que nosotros, o simplemente nos está tomado el pelo? ¿Qué es más ofensivo y más insultante, el “que se jodan” de la Fabra o este desprecio del consejero a las reivindicaciones ciudadanas?
Para los ultraliberales, hasta los hábitos de manifestación son perniciosos, como un onanismo reivindicador continuado que a la larga solo puede traer grandes males al cuerpo social. Ellos nos quieren follar, que es una costumbre muy sana, y nosotros, insensibles a sus carantoñas, seguimos empeñados en practicar nuestro vicio en solitario.
Uno de ellos, el ultraliberal José Ángel Gurría, que trabaja de secretario general de la OCDE, el club de los países más ricos del mundo, ha venido a España a dar prestancia y apuntalar la destrucción del estado de bienestar impulsada por su correligionario español, Mariano Rajoy. En su visita, este caballero explicaba magistralmente los males que el hábito de no trabajar puede acarrear a los parados de larga duración. “En iguales circunstancias, si usted lleva un año de no trabajar, y usted salió la semana pasada de otro trabajo... pues le tomo a usted, porque tiene la disciplina, porque tiene el ritmo, porque tiene la cultura, etc... el otro señor lleva un año sin trabajar, y quien sabe qué otros malos hábitos habrá adquirido, incluyendo el de no trabajar”.
¿Vais pillando? El no trabajar es un hábito. Y muy malo. La ociosidad, como ya nos avisaban los curas, suelta la imaginación y deja franco (¡oh, no!) el camino hacia el pecado. Así que, la pena de perder el trabajo, que ya es un mal hábito de por sí, durante mucho tiempo lleva emparejado el peligro de adquirir otros malos hábitos, como luchar en la calle por tus derechos, quizá robar, quizá violar...
Debido al castigo divino de nuestra ceguera, desprovistos de la facultad de ver con la claridad con la que el Señor ha premiado la pureza de la derecha, vamos dando palos de ciego, descargando nuestra ira contra el enemigo equivocado, tergiversando la realidad. Las que fueron niñas modelo, como la secretaria general de Inmigración y Emigración, Marina del Corral, conservan la vista con la suficiente agudeza como para convertir la tragedia de la emigración de nuestros jóvenes, esos ciegos onanistas, en busca de un puesto de trabajo, en un hábito propio de su temprana edad. Los jóvenes se están largando de este país, según ella, oye, no por la crisis económica agravada por su gobierno de incompetentes, sino por “el impulso aventurero de la juventud”, como niños caprichosos e inconscientes en busca de aventura.
Estos niños, o dejan de tocarse y se hacen pronto del PP y sus Nuevas Degeneraciones, o tendrán durante toda su vida una idea distorsionada de la realidad, ciegos, engolfados en toda clase de vicios, como el emigrar por espíritu de aventura, el no trabajar o el impulso de seducir a curas indefensos.
Como el caso del sacerdote católico norteamericano Benedict Groeschel, de 79 años, que denunciaba no hace mucho tiempo que las presuntas víctimas del abuso infantil -jóvenes de 14,16 y 18 años- son generalmente los verdaderos “seductores”. ¡Ancianos curas castos tentados por los relatos escabrosas y el aliento acaramelado de sus ociosos jóvenes feligreses en la intimidad del confesionario! Años antes, en 2007, el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, de fáciles picores de entrepierna, ya había dado la voz de alarma de la tortura vivida a diario por él y sus compañeros de secta: “Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo (con los abusos), y además, deseándolo; incluso, si te descuidas, te provocan”.
Ved, niños míos, los estragos que en vuestras mentes y en vuestros ojos pueden provocar los malos hábitos de juventud, el ocio, el paro y los tocamientos. Y así, con esta mierda de jóvenes no levantamos España. Solo se la levantamos a nuestros clérigos, los únicos que no trabajan.


viernes, 20 de abril de 2012

ESTAMOS HASTA LAS NARICES (O MÁS)!

Estos dos vídeos los han visto ya más de cien mil personas- Vale la pena verlos hasta el final.

 Hace dos años que en la revista cafèambllet investigamos sobre el destino del dinero público en manos de los gestores de la sanidad catalana.

Hemos encontrado cosas escandalosas: facturas fantasma, centenares de miles de euros gastados en estudios que nadie ha visto, alcaldes de diversos partidos cubriéndose las espaldas los unos a los otros y -como no- amenazas a aquellos que se atrevieran a hacer público este escándalo.

Unas amenazas que lejos de detenernos en nuestro empeño de poner luz en un entorno tan opaco, nos han empujado a denunciar con todas nuestra fuerzas una situación que va más allá del escándalo. Una situación que es la raíz de los recortes sanitarios que afectan a millones de ciudadanos.

En este vídeo explicamos como funciona la trama, el mecanismo que permite que, en toda Cataluña, políticos y empresarios afines al poder gasten centenares de millones de euros sin ningún control efectivo.

Una situación que, lamentablemente, no es exclusiva de Cataluña y que, de una manera u otra afecta a la gestión del dinero público en toda España. Lo que se puede ver en estos vídeo es solo una parte de todo lo que hemos encontrado. Dos años de investigación nos han permitido observar cosas auténticamente increíbles. Cosas que vistas en el cine serian poco creíbles.

A continuación encontraréis los links a los reportages, noticias y artículos de análisis que hemos publicado durante todo el proceso de investigación.

Podéis leer la "Crónica de una investigación" siguiendo este enlace:
http://www.cafeambllet.com/press/?p=17005

 Parte I



Parte II

domingo, 13 de noviembre de 2011

La chaqueta del PAR

Aquí están. Aquí siguen. Tan prestos a tapar un hueco como a remendar un descosido. Se han convertido, políticamente, en imprescindibles. ¿Qué sería de esta tierra y de sus gentes sin ellos? Me refiero, por supuesto, a aquellos hombres y mujeres del PAR que o bien ocupan cargos, cargazos y carguillos, o bien son familiares de quienes los ocupan. O séase, me refiero, en la práctica, a todo el PAR en su conjunto, porque el PAR o es cargos, o no es nada.

Abanderados de los intereses “aragoneses” –que es tanto como no serlo más que de la retórica-, se han especializado en interpretar que esos intereses siempre se inclinan del lado del partido que tiene el poder.

Apresuradamente, sin tiempo siquiera para cambiarse la chaqueta, salieron del entierro de sus aliados del PSOE para asistir a su boda con el PP. En realidad, no necesitaban cambiársela porque, como en las épocas de miseria, una misma chaqueta le sirve al PAR para participar en entierros, bodas y bautizos. Con quien tiene el poder todo, con quien deja de tenerlo, nada. Ese es, lo digan o no, su axioma. ¿Hábil pragmatismo político o manifiesta obscenidad de politiquilla de cargos y beneficios? En todo caso, solo un exceso de ingenuidad, o una notoria escasez de sentido crítico, podría hacer responsable de este su interesado giro de veleta únicamente al PAR.

El PSOE se ha sentido cómodo, muy cómodo, con Marcelino Biel, o con José Ángel Iglesias, y el PP, además de cederle gustosamente abundantes perlas de cargos, de premiar a Biel –al Biel que ayer mismo era vicepresidente en el gobierno del PSOE- con una de las joyas de la corona –la presidencia de las Cortes-, le ha regalado uno de sus tres senadores y uno de los cuatro diputados que el próximo 20-N le corresponderán.

Al PAR no lo sostienen, fundamentalmente, ni sus militantes ni sus ideas, sino un puñado de rosas cada vez más descoloridas y una bandada gaviotas que planean, incrementando gordura, en un azul bastante más oscuro que claro.

No nos equivoquemos, al PAR lo vienen manteniendo y cebando, tan pragmática como obscenamente, el PSOE y el PP. Como historiador, una interrogante: ¿por qué habrá sido? Como ciudadano, otra: ¿por qué será?

Fuente: ANDALÁN

http://www.andalan.es/?p=5260

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