domingo, 19 de septiembre de 2010

El hombre que reinventó Aragón


En la madrugada del domingo, 19 de septiembre de 2010, se producía la muerte (tan temida desde hace muchos meses) de José Antonio Labordeta, la gran figura cultural, social, política del Aragón contemporáneo. Fundador y presidente de Andalán, tanto en su etapa impresa (1972-1987) como en la actual, referente fundamental a la hora de hablar de la poesía y la canción, de la posguerra y el periodismo sobre ciudades y pueblos de toda España, y en especial de la Comunidad aragonesa.

http://www.andalan.es/?p=2895/



Su voz rota, triste y amarga levantó a todo un pueblo en épocas oscuras en las que resultaba difícil, incluso, alzar la cabeza. De pocos hombres puede decirse lo que no es aventurado decir de José Antonio Labordeta: que él solo reinventó un pueblo, que unas estrofas suyas reinventaron Aragón. Bien pudo ser él el autor de las palabras de Pablo Neruda cuando confesó que había vivido y escribió que «de estas tierras, de este barro, de este silencio, he salido yo a andar, a cantar por el mundo». Dos canciones, dos simples pero infinitas canciones, ayudaron a delimitar las costuras sobre las que actualmente se asienta una tierra que durante demasiado tiempo se sintió invisible y abandonada, que vivió de espaldas a la vida, ahogada en su sequedad, derrotada en su victoria.

La primera, 'Aragón' (1974), marcó la frontera, el antes y después de un pueblo que había dejado de respirar; le devolvió la posibilidad de ser, de creer y de crecer: «Polvo, niebla, viento y sol, donde hay agua una huerta. Al norte los Pirineos, esta tierra es Aragón». Este quejido, que su autor escribió en 1970, logró que la sangre volviera a circular por un cuerpo antaño inerte que, ahora sí, quería ponerse en pie. La segunda, 'Canto a la libertad' (1975) —que dará la vuelta mundo y se convertirá en un himno universal contra las dictaduras—, fue capital para que quien acababa de ponerse en pie, de levantarse, quisiera andar, quisiera volar, ser libre: «Habrá un día en que todos al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad». La suma de estas palabras, la música de estas canciones, marcaron la topografía de un pueblo que ansiaba existir y existir en libertad.

Hizo de todo y todo lo hizo bien: con un compromiso ético de hombre de izquierdas y una honestidad, dignidad e intensidad incontestables. Siempre formó parte de esa «insólita cofradía de creadores pensativos, rebeldes frente a tanta opresión y tanta mediocridad», como recordó el catedrático y amigo Eloy Fernández Clemente cuando el cantautor recibió, el 23 de marzo de 2010, el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Zaragoza. Pero sería asimismo injusto, además de falso, no reconocer que esas dos canciones, esos dos gritos, esos dos lamentos, y lo que representaron en su momento y siguen representando, todavía ahora magnifican, aún más si cabe, la vida y la obra del zaragozano más importante del siglo XX.

«Nací en Zaragoza en el año 1935 —ha dejado escrito el propio Labordeta— en el seno de una familia pequeñoburguesa e ilustrada. En mi casa igual se leía a Virgilio que a Lautremont. Tuve una infancia secretuda y llena de escondites donde guardaba mis ansias de ser un hombre. No fui un buen estudiante pero si un buen amigo de mis amigos. De mi hermano Miguel heredé el ansia de escribir y de mi hermano Manuel la de cantar. De mi padre heredé los silencios y de mi madre las desconfianzas hacia el ser humano. Escribí versos, reí con mis amigos y el franquismo me puso la cara seria hasta tal punto que, durante unos años, olvidé de reírme… Un día me puse a cantar, pero nunca me lo tome muy en serio porque estaba convencido de que ese no era mi oficio. Oficié en 'Andalán' con unos colegas inconscientes y seguí convencido de que lo mío era pasear por las mañanas en la Zaragoza gusanera… Ahora sólo me produce intranquilidad el fax. Lo demás, a mi edad, ya casi lo tengo todo controlado, menos la vida, naturalmente».

por FERNANDO BAETA

Para ampliar la noticia ver especial del Mundo. con biografia, canciones y obra literaria en el enlace siguiente. Merece la pena

http://www.elmundo.es/especiales/cultura/labordeta/02.html

martes, 27 de julio de 2010

Ataques a la Iglesia, la religión, España y la dignidad de las personas

  • Gustavo Vidal Manzanares GUSTAVO VIDAL MANZANARES 26/07/2010

Aseguraba Voltaire: “Quienes pueden hacer que creas absurdos pueden hacer que cometas atrocidades”. Y añadía el incomparable Bertrand Russell: “Mucha gente preferiría morir antes que pensar. De hecho lo hacen”. Ambos se referían a la religión.

En las antípodas del pensamiento profundo de los referidos genios, el grupo Intereconomía ha decidido “investigar” los ataques contra la religión, la iglesia católica, España y la dignidad de las personas (según su entender). No me ha sorprendido su iniciativa.

De hecho, salvando las distancias—que las hay, obviamente—Ben Laden piensa parecido. Él también se siente atacado. Nuestro sistema de libertades iguala a hombres y mujeres, legaliza y normaliza “el pecado homosexual” y condena a los dictadores.

Además, en el inicuo sistema democrático se pretende que las decisiones emanen del pueblo y no de un consejo de ulemas que, a su vez, reciben la sana doctrina de Dios. Sí, Ben Laden también se siente agredido. Sufre. Se atormenta ante las acometidas que padecen la religión y la nación del Islám.

Tranquilos, no pretendo homologar al terrorista saudí con el grupo de Ariza. Sin embargo, creo que algo de razón tiene Intereconomía en lo referido a los ataques contra España.
Por ejemplo, en la comunidad de Madrid, el 90% de las concesiones de TDT han acabado en manos de la derecha más extrema, cruel, crispadora y fanática… ¡eso sí que es una agresión al sentir y convivencia de nuestro país!

Si bien, en lo que se refiere a las embestidas contra España, nada más vírico y felón que las descalificaciones de Aznar en el extranjero, lubricadas de resentimiento y sembradoras de desconfianza. En un mundo globalizado, donde la confianza se cotiza como los diamantes, tal actitud solo puede calificarse de alta traición.

También recibe arremetidas la iglesia católica. No olvidemos las palabras de Juan Pablo II cuando declaró ante docenas de miles de fieles: “todos somos hijos e hijas de Marcial Maciel”.

Hundido en el detritus de su inmoralidad superlativa, el papa polaco desprestigió así al cristianismo y la iglesia. Cuesta trabajo imaginar una actitud más vil. Conocedor de la condición de pederasta recalcitrante de Maciel, lo encubrió mientras pudo y lo ensalzó en público. Evidentemente, resulta difícil conjeturar un embate mayor contra la pureza del cristianismo.
Y es cierto, se atenta a diario contra la dignidad de las personas. Pensemos en los tetrapléjicos, ancianos, enfermos terminales, etc, que no reciben ayudas debido al boicoteo de la ley de dependencia en las comunidades autónomas gobernadas por el PP.

No olvidemos tampoco las imágenes diarias del presidente Zapatero, ridiculizado e insultado, aunque lo hayamos votado once millones de españoles. Sí, es innegable, en España se producen a diario miles de embestidas contra la dignidad.

Recordemos ahora aquel programa de Intereconomía donde se lisonjeó el régimen franquista. Demostrado, en España se ataca la dignidad, en concreto la de doscientos mil ejecutados en consejos de guerra, otros doscientos mil asesinados y arrojados a cunetas, cientos de miles de exilidos y represaliados…

Y los ejemplos de ataques a España, la religión cristiana o la dignidad de las personas serían interminables. De hecho no hay más que sintonizar en cualquier momento un medio del grupo de Ariza

De manera que, señores de Intereconomía, dado que ustedes, ¡precisamente ustedes! se permiten darnos clases de amor a España, cristianismo o dignidad de las personas, solo puedo contestarles con palabras del Evangelio: “…hipócritas…dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe… ¡guías de ciegos, que coláis el mosquito y tragáis el camello!...porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.” (Mateo 23:23-27)

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor
http://www.gustavovidalmanzanares.blogspot.com/

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